¿Qué beneficios tiene nuestro cuerpo cuando hacemos deporte?

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17 Mar, 2016

Mireia Cervera

Photo by Paul Falardeau via: freeforcommercialuse.org

Sabemos que al realizar deporte de forma regular aporta grandes beneficions a nuestro organismo. Pero, ¿que le pasa a nuestro cuerpo cuando hacemos deporte? Seguramente, sobretodo si practicas deporte de forma regular, en algún momento  te habrás preguntado qué ocurre en tu organismo cuando haces ejercicio que hace que te sientas tan bien. En este post te lo explicamos al detalle los beneficios del deporte. 

La actividad física es inherente a la naturaleza humana, estamos diseñados para mantener una actividad física diaria y nuestro cuerpo así lo espera. Si no la realizamos, se producen alteraciones en nuestro organismo que pueden ser más o menos graves, dependiendo de otros factores como el tipo de alimentación y el estilo de vida que llevemos. Es evidente que si tenemos una vida sedentaria, estresante y llena de comida basura nuestro organismo se va a ver gravemente afectado, y vamos a “comprar todas las papeletas” para sufrir las patologías típicas de nuestra sociedad, como las enfermedades cardiovasculares, la obesidad y la diabetes, así como los problemas de salud mental.

Está más que demostrado que practicar ejercicio de forma regular nos ayuda a tener una buena salud y a reducir el riesgo de muchas enfermedades crónicas como la diabetes, el cáncer, la obesidad y las enfermedades cardiovasculares.

Estudios recientes muestran que las personas que practican deporte de forma regular tiene tasas de mortalidad más bajas que las menos activas. Una persona que no practica ejercicio tiene hasta ocho veces más probabilidades de sufrir un ataque de corazón que una que está en buena condición física.

Cuando hacemos ejercicio, y dependiendo de cuál sea el tipo de deporte que practiquemos, las sensaciones pueden ser extremadamente antagónicas: desde la paz que da caminar tranquilamente por la naturaleza, pasando por la adrenalina generada durante un partido de futbol, o la vivencia que nos invade al superar “el muro” que se nos presenta en el km 26 de un maratón. Pero, al margen de estas increíbles y únicas sensaciones que nos reporta la práctica de ejercicio, se producen multitud de procesos, la mayoría beneficiosos, en nuestro organismo. Empezamos a sudar, se acelera el corazón, se activa el sistema nervioso simpático, aumenta la ventilación pulmonar, el metabolismo se acelera, la presión sanguínea se eleva, las arterias musculares se dilatan para multiplicar su riego sanguíneo, el hígado libera más glucosa. Aunque algunos efectos producidos durante la práctica de actividad física pueden ser incómodos, todos ellos son necesarios.

Practicar ejercicio de forma regular nos ayuda a tener una buena salud mental y física.

Durante una rutina de entrenamiento, el primer cambio que notamos en el cuerpo es nuestra transpiración corporal o sudor. El sudor no es más que una reacción natural del cuerpo humano para eliminar el exceso de calor. Cuando hacemos ejercicio, nuestro organismo busca evaporar agua por las glándulas de la piel para tratar de disminuir la temperatura corporal. Los deportistas, y las personas que hacen actividad física en general, deben mantenerse correctamente hidratados para contrarrestar la pérdida de líquido que se da mientras se hace ejercicio.

Las pulsaciones se incrementan con la intención de bombear más sangre hacia el cuerpo. Si practicamos ejercicio de forma regular, fortalecemos nuestro sistema cardiovascular y lo hacemos más eficiente, reduciendo las pulsaciones y la presión arterial con el ejercicio. Tanto es así que no tiene nada que ver nuestra capacidad y aguante en las primeras sesiones, por ejemplo,  de “running”, cuando completar 5 km es poco menos que una quimera, a esa sensación de imbatibilidad y, porqué no decirlo, de “subidón” que sentimos cuando, tras seis meses de entrenamiento regular, somos capaces de completar 20 km rodando como “el que sale a por pan”.

Cuando aumentan las pulsaciones, los músculos alrededor de los pulmones trabajan hasta su máxima capacidad hasta que alcanzamos un máximo de consumo de oxígeno. Cuanto más en forma estemos, más alto será nuestro consumo de oxígeno y mayor nuestra capacidad pulmonar, haciendo que la respiración sea más eficiente y que nuestros pulmones estén más limpios.  Como dato curioso, diversos estudios han comprobado que, al tener mayor capacidad pulmonar, puede llegar a aumentar nuestra capacidad intelectual debido a una mejor oxigenación del cerebro.

que le pasa a tu organismo2

El aumento de fluido de sangre a través del ejercicio beneficia directamente al cerebro. Con este incremento, las células cerebrales se despiertan, permitiendo un alto estado de alerta y enfoque durante y después del ejercicio. Por eso es tan difícil conciliar el sueño justo después de un esfuerzo o entreno considerable, ya que ¡tu organismo está activado! El aumento de oxígeno que llega al cerebro promueve el crecimiento de nuevas células cerebrales y la secreción de  compuestos químicos como las endorfinas, la adrenalina, la serotonina y la dopamina. Todas estas “inas” no son más que sustancias químicas que trabajan juntas para levantar nuestro estado de ánimo. Es por eso por lo que a menudo vemos las cosas más claras y nos sentimos más liberados justo después de hacer ejercicio, así que ya sabes: Cuando estés encasquillado con un proyecto de entrega urgente, sal a correr. Que no sabes que estrategia de marketing preferirá tu mejor cliente, pues llama a tres amigos y échate un pádel.

Es conocido por todos que practicar deporte promueve la eliminación efectiva de grasa corporal y permite quemar unas cuantas calorías. Después de 15 minutos de ejercicio, nuestros músculos ya han agotado las reservas de azúcares que guardan en su interior y empezamos a quemar las grasas almacenadas. Las distintas moléculas de grasa de nuestro organismo se descomponen en ácidos grasos y glicerina, los cuales atraviesan las paredes exteriores de la célula y penetran en el torrente sanguíneo para ser utilizados por los músculos cómo combustible. Las células grasas se encogen y nuestro cuerpo se ve más esbelto y tonificado, uno de nuestros grandes objetivos por el cual hacemos deporte, al margen de sentirnos bien y de los beneficios que nos reporta.

En general se recomiendan 30 minutos de actividad moderada 5 días a la semana: caminar a buen ritmo, bailar, pasear en bicicleta o, como alternativa, 30 minutos de actividad intensa 3 días a la semana: deportes de competición, correr, bicicleta intensa… Tu escoges el qué (andar, correr, nadar, competir…) , el cómo (suave, moderado, a saco, acompañado, solo, con música…) y el cuando (a primera hora de la mañana, a última de la noche, en el receso del trabajo…). Simplemente hazlo, como diría y dice Jordan, el gran deportista de todos los tiempos: “Just do it!”.

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